En la mitología gallega, las mouras (también conocidas con diversos
nombres como madamas, donas, encantos, hadas, etc.) son mujeres
bellísimas de cabellera rubió (aunque tirando a rojizo), ojos azules,
piel blanca y vestidas de blanco, que habitan en las fuentes, ríos,
castros, mámoas y ruinas de antiguos monumentos, en donde guardan
valiosísimos tesoros. Son seductoras y? encantadas, teniendo grandes
cualidades para el baile y la composición e interpretación de canciones.
Tienen la capacidad de adoptar formas diversas, pero ellas prefieren la
de serpiente o culebra.
Se sientan a orillas de los manantiales, fuentes o ríos, donde lavan,
tejen, hilan donde peinan sus largos cabellos con peines de oro.
Prometen tesoros y grandes riquezas a quien rompa su hechizo.Les gusta
aparecerse al lado de su morada en pleno día en esta forma (sobre todo
el día de San Juán). Si un hombre las ve, es seducido por ellas, y la
única forma de que ella también se enamore de este humano, es rompiendo
el encantamiento que pesa sobre la moura, besándola o haciendo el ritual
que ella le indique. Si logra romperlo, conseguirá desposar a la moura,
ahora, roto el encanto, convertida en una hermosísima moza, y poseer el
tesoro que esta guardaba. Todas las mouras tienen muchas riquezas,
entonces el que se despose con ellas será rico y la buena suerte estará
siempre con el.
Las Mouras, aunque comparten nombre y aparecen a veces como sus mujeres,
son criaturas bien diferentes a los Mouros, tanto en el color de la
piel y personalidad. Son realmente dos seres completamente distintos.
Las Meigas, son las personas de poderes extraordinarios o mágicos y que pueden pactar con el diablo. En
Galicia se emplea con más precisión la palabra meiga que la palabra
bruja. Las meigas son criaturas viejas, grandes y ruines, que
generalmente vuelan a caballo de una estaca de las que se usan en los
laterales de las carretas o carros (llamadas estadojo). Se dice que hay
un gran número de ellas, cada una dedicada a ocasionar un mal diferente.
Las llamadas meigasm-chuchonas (o chupadoras) son las peores y se
presentan con distintas caras o caretas.Para defenderse de ellas y de
sus hechizos existen otros tantos amuletos que pueden colocarse en las
casas o colgarse del cuello del afectado, al tiempo que se escriben o se
recitan unas frases especiales para atacar el encantamiento. Los
amuletos son conocidos en Galicia desde tiempos pretéritos, fabricados
con distintos materiales (barro, azabache, cerámica), y cada uno tiene
asignado su nombre específico. La figa (higa) es uno de los más
antiguos, especialmente recomendado contra todas las meigas. Uno de los
amuletos más recientes es el llamado virandeira que sirve para
defenderse de los automóviles y de sus conductores.La palabra meiga
viene del latín magicus y se emplea en Galicia y en las provincias de
León y Asturias, (sobre todo en Galicia), con el significado de "persona
de poderes extraordinarios o mágicos y que puede pactar con el diablo".
En muchos aspectos son el equivalente a las brujas.El meigallo es el
hechizo; para librarse de él se pronuncia esta sentencia, o
"Desconjuro": "¡San Silvestre! "Las Meigas Podían transmitir la rabia
con un solo mordisco de su boca desdentada, y tenían el poder de dañar
sólo con su mirada tanto a personas como a animales, era lo que se
conocía como "mal de ojo". Su actividad es mucho más intensa en las
noches de San Juan y san Silvestre. En ésta última, al sonar las doce
campanadas del cambio de año, suele arrojarse un cubo de agua por la
puerta, al grito de "¡San Silvestre, meigas fora!", lo que asegura un
año libre de "meigallos".La Inquisición persiguió durante mucho tiempo a
las meigas o brujas, no sólo en el reino de Galicia, sino también en
toda España y en Europa. En los interrogatorios, se utilizaban terribles
torturas para obtener una confesión satisfactoria de la acusada, que la
mayoría de las veces acababa con sus huesos en la hoguera.
El miedo y la superstición alimentaron la "caza de brujas" en toda
Europa en la Edad Media y causaron la muerte de muchas mujeres
inocentes. La última ejecución por brujería tuvo lugar hace poco más de
200 años, pero activistas creen que es tiempo de reivindicar el nombre
de Anna Goeldi.
Para
entender lo que sucedió a Anna Goeldi se necesita conocer el lugar
donde se precipitaron los hechos que ocasionaron su muerte: el pequeño
cantón suizo de Glaris. Se trata de un valle estrecho rodeado de
montañas, en el que se apiñan las aldeas entre rocas que a duras penas
dejan lugar a la tierra y el pasto. Uno se lleva a impresión de que el lugar ha quedado al margen de muchos de los hechos de la historia. Fue
aquí a donde llegó Anna Goeldi buscando trabajo como sirvienta en 1765.
Fue aquí donde se selló su destino como "la última bruja de Europa". Aguja en la leche, agujas en el pan
Las crónicas dicen que Anna Goeldi era una mujer alta, bien proporcionada, de cabello oscuro, ojos marrones y tez sonrosada. Una
de las casas donde encontró empleo todavía existe. Es un edificio
imponente, pretencioso, de cuatro pisos, con un portón señorial y una
fachada en la que se destaca un blasón familiar.
Es una casa pretenciosa, que ha perdurado tanto como la memoria de Anna Goeldi. El edificio ha perdurado en Glaris tanto como la historia de Anna Goeldi. Uno de sus empleadores fue Jakob Tschudi, magistrado y figura política en ascenso. Al
principio la relación entre empleada y patrón sabemos que funcionó con
normalidad... hasta una mañana en que, según las fuentes históricas,
apareció una aguja en la leche de una las hijas de Tschudi. Dos días más tarde aparecieron más agujas en el pan, y las sospechas recayeron sobre la sirvienta. A
pesar de que ella defendió su inocencia, los Tschudi la expulsaron de
su casa, la acusaron de brujería, y fue torturada y finalmente
ejecutada.
"Amor ilícito" Los hechos no ocurrieron en la Edad Media, sino en 1782, cuando Europa vivía el período de la Ilustración. Pero
Walter Hauser, un periodista local, no cree que Anna Goeldi fue
ejecutada porque Glaris, en pleno Siglo de las Luces, se mantenía
aferrado a supersticiones medievales.
Los expedientes del caso son pródigos en detalles. Él deduce otras razones tras haber examinado los meticulosos expedientes del caso. "Jakob Tschudi tenía una relación amorosa con Anna Goeldi", asegura Hauser. "Ella,
cuando fue expulsada de la casa, amenazó con revelarlo todo, y el
adulterio era un delito, por lo cual él podría haberse visto seriamente
perjudicado", añade. Entonces, en Glaris, la brujería era también un delito. Hauser dice que Anna Goeldi fue víctima de un "asesinato judicial". Según él, "las personas educadas de Glaris no creían en brujería en una fecha como 1782". El
periodista explica que "Anna Goeldi era una amenaza para gente
poderosa, que quería salir de ella. Acusarla de brujería era una manera
legal de asesinarla".
Bajo tortura La procesada, que no sabía
leer ni escribir, sufrió interrogatorios día y noche por parte de las
autoridades políticas y religiosas de Glaris. Ella insistía en su inocencia, pero fue torturada; se le colgó de los pulgares, se le ataron piedras a los pies. Al
fin, bajo tortura, confesó toda suerte de estereotipos: que se le
apareció el diablo en forma de perro negro. Que las agujas de las había
proporcionado Satanás.
Una vez terminada la tortura, ella se
retractó de su confesión. De nuevo se le torturó brutalmente para que
volviera a admitir su "culpabilidad". Dos semanas más tarde, Anna Goeldi fue decapitada con una espada en la plaza pública.
Fritz
Schiesser, quien representa al cantón de Glaris en el parlamento suizo,
estima que ya es hora de que se reconozca la ilegitimidad del proceso
contra Anna Goeldi. "Todo el mundo sabe que lo que sucedió fue una injusticia", declara. "Debemos reconocerlo". Moción Sin embargo, las posiciones en Glaris no son tan claras. Muchos estudiantes de la Escuela Secundaria del cantón se sienten incómodos recordando los hechos de 1782.
El cantón es un valle entre montañas. "Coincido en que lo que pasó fue vergonzoso, pero así eran las cosas entonces", dice una chica. "Eso
ocurrió hace mucho tiempo", manifiesta otro estudiante. "No creo que
hoy seamos responsables de lo que ocurrió en el pasado". Este es uno
de los argumentos en que se basan las autoridades de Glaris para no
reivindicar a Anna Goeldi. Dicen que "nadie saldría beneficiado". Pero estas justificaciones decepcionan al periodista Walter Hauser.
"Fuimos
los últimos en Europa en ejecutar a una mujer por brujería. Es una
mancha en nuestra historia. Debemos hacer algo para borrar esa mancha",
enfatiza. Para lograr ese objetivo, Fritz Schiesser presentó una
moción en el parlamento suizo que pide la reivindicación de Anna Goeldi.
Este fin de semana se inaugura en Glaris un museo dedicado a ella. En 1782, por temor a lo que el resto del mundo podría pensar, Glaris intentó sepultar en el olvido la ejecución de Anna Goeldi. Doscientos veinticinco años después, la historia de "la última bruja" de Europa revive en busca de justicia.
En
la ciudad de Edimburgo se encuentra el castillo de dicho nombre, que
domina toda la ciudad desde lo alto de una rocosa montaña. A las afueras
del castillo se situa EL POZO DE LAS BRUJAS,
al que fuerón arrojadas, unas trescientas señoras acusadas de tratos
con el maligno a lo largo de dos siglos y medio(más de cuatro mil brujos
y brujas fueron quemados en Escocia entre 1479 y 1722, muchisimos más
de los que condenó la Inquisición Española en toda su historia.
En
el siglo XVI más quemas de brujas se llevaron a cabo en la ciudad de
Castlehill que en cualquier otro lugar en el país.. Las víctimas a
menudo sufrian brutales torturas antes de morir en la hoguera... Una de
estas víctimas, fue Dame Euphane MacCalzean, acusados de brujería para
usar un hechizo de hundir un buque de Leith, y tratar de destruir la
nave del rey Jaime VI, ya que entró en North Berwick.
La última ejecución judicial de una persona acusada de brujeria en Escocia fue en 1727...
Janet Horne
fue la última persona en Gran Bretaña en ser juzgada y ejecutada por
brujería,ella y su hija fueron detenidas y encarceladas en
Dornoch,Sutherland, un pueblo de Escocia. Janet fué acusada según sus
vecinos de usar a su hija como un caballo volador para servir a Satanas,
poniendo en sus pies y manos herraduras.. En el momento de su ejecución
Janet Horne estaba mostrando signos de lo que se reconoce hoy en día
como demencia senil y su hija tenia una deformidad en sus manos y pies,
una condición que posteriormente pasó a su hijo. La hija pudo escapar
pero janet fué encarcelada y rodando dentro de un barril,llena de
petroleo, desfilando por la ciudad antes de ser quemada...
Un monumento de piedra que data de 1727 fue establecido para conmemorar la última quema de brujas en Escocia. Nueve
años después de su muerte las leyes de la brujería fueron derogadas en
Escocia e Inglaterra y se convirtió en ilegal la ejecución de cualquier
persona por su presunta brujería...
Los extraños gestos y posturas que a finales del siglo XVII
atormentaban a las niñas Elizabeth y Abigail figuran en las crónicas de
la siguiente manera: “Eran mordidas y pellizcadas por seres
invisibles...
A veces se quedaban mudas, con las bocas paralizadas, los
miembros destruidos y atormentados, y conmovían hasta a un espectador de
piedra”. También se utilizo en el juicio un argumento capaz de
perjudicar a cualquiera: que el diablo usaba a los malos para dañar a
los buenos, y para defender a sus agentes creaba espectros de ellos, de
modo que mientras los malos atacaban, se veían sus imágenes en otras
partes efectuando labores inocentes.
A finales de 1962, la casa parroquial de Salem, en la bahía de
Massachusetts, Nueva Inglaterra, era un lugar apacible, ajeno a los
sucesos de mortales consecuencias que se desarrollarían en él. Además de
sus obligaciones en la cocina, Tituba –una esclava originaria de las
Antillas- tenia la tarea de entretener a dos niñas muy inquietas:
Elizabeth Parris, la hija del ministro, y a la primera de esta, Abigail,
de 9 y 11 años, respectivamente.
Tituba inventaba todo tipo de distracciones para ellas, entre
las que figuraban trucos sencillos e historias de miedo; por otra parte,
la esclava sabia leer la fortuna en las claras de huevo. Sin embargo,
ninguno de estos pasatiempos eran bien vistos por los puritanos de aquel
tiempo; para ellos eran cosas del diablo. Pero las niñas y sus
amiguitos los disfrutaban sin considerarlos malignos.
Poco a poco, la conducta de Elizabeth y Abigail comenzó a
cambiar. Según las crónicas de la época, la primera rompía a llorar sin
motivo, en tanto la otra corría en cuatro patas y ladraba como perro.
Otras adolescentes también se comportaron de forma extraña. Por ejemplo,
Ann Putman, de 12 años, dijo que peleó con una bruja que la quería
decapitar. Por su parte él medico de la ciudad, al no encontrar ningún
problema físico en las adolescentes, atribuyó el comportamiento de las
chicas a la influencia del demonio. El reverendo Parris comenzó las
pesquisas y se entero de cierto pastel de brujas elaborado por el marido
de Tituba, que, según se cuenta, incluía entre sus ingredientes harina
de centeno y orina de niño.
Eso fue los suficiente para el escándalo. Las niñas se
asustaron tanto que al ser interrogadas señalaron a Tituba, a Sarah Good
– una mujer indigente que tenia el habito de fumar pipa y que quizá era
deficiente mental- y a Sarah Osborne, una invalida que vivía con un
hombre si haberse casado.
En una audiencia celebrada a principios de marzo de 1693,
Tituba confeso que era bruja y que su espectro había atacado a Ann
Putman con un cuchillo. Añadió además que ella era solo una de las
tantas brujas del pueblo y que un hombre alto de Boston le había
enseñado un libro en donde figuraban todas las brujas de la colonia. Así
comenzó en Salem la cacería de brujas. Ann Putman y su madre acusaron
de infanticidio a Rebecca Nurse, mujer de 71 años. Susanna Martin fue
acusada de embrujar los bueyes de su vecino a raíz de una riña entre
ambos.
El reverendo George Burroughs, antiguo ministro del pueblo,
fue señalado como jefe de las brujas y el capital John Alden fue
identificado como el hombre alto de Boston. El reverendo fue ahorcado el
19 de agosto y a Giles Cory de 80 años que se negó a declarar sobre
este caso, lo aplastaron con grandes piedras. Como solo se ejecutaba a
quienes no confesaban Tituba se salvo y luego fue vendida por los
Parris.
En 7 meses fueron ejecutados 7 hombres, 13 mujeres, se arresto
a 200 personas y 200 mas ya habían sido acusadas por la niña Parris.
Ninguna de las víctimas fue quemada en la hoguera como se cree en la
actualidad. 4 años después de los juicios de Salem los jurados firmaron
una confesión de error y suplicaron clemencia. Ann Putman dijo 14 años
mas tarde que había obrado engañada por Satanás.
Son pocos los incidentes semejantes que se conocen en las
colonias inglesas de América del siglo XVII. Las cifras de las
ejecuciones de las que se habla en Europa son mucho más impresionantes
(solo en Bamberg, Alemania, hubo 600 personas torturadas y ejecutadas),
pero la caza de brujas que se llevo acabo en Salem marca un hito de
intolerancia en la historia mundial.
El dramaturgo estadounidense Arthur Miller se inspiro en estos
hechos para escribir Las Brujas de Salem. El invierno que asolaba Salem
en 1692 fue especialmente crudo; los colonos de la bahía de
Massachusetts atravesaban por una agitada situación política. Estos
hechos pueden explicar que Salem se haya producido una tensión tal que
cualquier incidente pueda desatar la ira ciega de sus habitantes.
En este caso, debido a que los jueces se basaban en los
testimonios de gente que aseguraba haber conocido la verdad por medio de
fantasmas y espectros, el veredicto distaba mucho de ser imparcial.
Además, los acusados pertenecían a clases sociales poco favorecidas.
Tituba, por ejemplo, era una esclava y carecía de los derechos otorgados
a cualquier otro habitante de Salem. En situación parecida se
encontraba la mendiga de hábitos masculinos, la libertina que vivía en
pecado con su amante, el ex funcionario y el soldado forastero.
La opinión publica solo se conmovió cuando la locura
generalizada alcanzo las capas mas altas de la sociedad –incluso el
presidente de la Universidad de Harvard se vio involucrado en las
acusaciones-. Mas tarde, el gobernador William Phips perdono a todos los
sospechosos de brujería que aun no habían sido ejecutados y exonero a
todos los muertos, 18 meses después de iniciada la feroz cacería.
Acerca de los castigos para las brujas en Salem
Acerca de los castigos para las brujas en Salem.
En el siglo 17,
Nueva Inglaterra fue presa de un temor a las brujas y de los actos de
brujería. Las mujeres fueron identificadas como brujas por una variedad
de razones, la mayoría de ellas centradas en torno a un comportamiento
extraño o antisocial o por las acusaciones de la gente del pueblo, por
lo general, las niñas pequeñas, que se creen que hacían acusaciones
falsas. Muchas de los acusadas fueron declaradas culpables de brujería
durante un período conocido como los juicios por brujería de Salem y
fueron castigadas a menudo con la muerte.
Historia
En el verano de 1692, los
tribunales de Massachusetts acusaron a 29 personas que fueron acusadas
de ser brujas. Tanto las mujeres como los hombres fueron declarados
culpables de brujería, lo cual se consideraba una ofensa capital y, por
lo tanto, se castigaba con la muerte. En última instancia, 14 mujeres y
cinco hombres fueron ahorcados por la horca. Un hombre murió aplastado
por el peso de una piedra pesada después de que él se negó a entrar en
una declaración.
Importancia
Ahorcar a la gente era una
forma común de la pena capital en el siglo 17, tanto en Estados Unidos
como en el extranjero. Muchos de estos ahorcamientos fueron hechos
públicamente. Muy a menudo la gente del pueblo venía a ver el
espectáculo, haciendo que los ahorcamientos fueran similares a las
reuniones sociales.
Marco de tiempo
Los juicios por brujería de
Salem comenzaron en febrero de 1692 y terminaron en mayo de 1693. Aparte
de los que se encontraron con la pena capital, más de 150 personas
fueron encarceladas y acusadas de ser brujas. Las ejecuciones ocurrieron
entre junio y septiembre de 1692, durando cuatro meses. En 1711, se
aprobó una ley para restaurar el buen nombre o la reputación de los que
fueron acusados, castigados y ahorcados, ya que se pensaba que eran
brujas. Las enmiendas se hicieron en la forma de restitución a sus
familias.
Geografía
Los juicios por brujería de
Salem tuvieron lugar en Nueva Inglaterra del siglo 17, en Massachusetts
específicamente. Salem solía dividirse en dos secciones, Salem Town
ySalem Village, ubicados en el Condado de Essex.
Conceptos erróneos
Contrariamente a la creencia
popular, los juicios por brujería de Salem no se produjeron únicamente
en Salem. El término se refiere a una serie de denuncias y audiencias
que tuvieron lugar en los tribunales de los condados de Essex, Middlesex
y Suffolk. Las audiencias preliminares se llevaron a cabo en Salem
Town, Salem Village, Ipswich y Andover. Por el momento, las audiencias
que tuvieron una mayor publicidad tuvieron lugar en Salem Town, que es
el lugar donde la mayor parte de nuestra información histórica sobre los
juicios se origina.
La palabra meiga, es decir, maga, viene del latín magicus y se emplea en Galicia y en las provincias de León y Asturias
(sobre todo en Galicia), con el significado de "persona de poderes
extraordinarios o mágicos y que puede pactar con el diablo" (en muchos
aspectos son el equivalente a las brujas).
La
figura de la meiga está muy arraigada en la tradición popular, y se
diferencia de la bruja en que esta última actúa siempre con maldad,
pudiendo tratar y hasta pactar con los demonios, y sin embargo, las
meigas también son conocidas como curanderas y videntes, y las gentes
acuden a ellas para ser curadas con sus rescritos, ensalmos y conjuros.
Las
hay que vuelan a caballo de los estadojos de los carros (estacas para
sostener la carga) o de sus escobas. Pero otras son sólo mujeres con
poder para realizar el mal de ojo y para curarlo, además de otros
males.
También están
dotadas de poderes extraordinarios pudiéndose transformar en animales
domésticos y hundirnos en el engaño de convivir con ellas sin saberlo.
Algunas meigas conocidas son:
MARÍA SOLIÑA: no
queda ninguna huella física de María Soliña, pero a pesar de esto la
supuesta bruja de Cangas permanece en la memoria popular por su triste
historia. Su padre y su marido, ambos marineros, fueron víctimas de la
piratería turca. Sola y desamparada, ya de anciana mendigó por los
caminos y se llegó a decir de ella que era bruja hasta caer en las
garras del terrible tribunal del Santo Oficio. Se llegó a afirmar que
tenía tratos carnales con el demonio, por lo que fue torturada hasta que
confeso aquello de lo que se le acusaba. Falleció pocos días después y
sus restos fueron enterrados lejos de suelo sagrado por lo que se
desconoce el lugar donde yacen sus restos.
DAMA DE CASTRO:todo
aquel que se encuentre con esta meiga no recibirá más que bien si le
pide ayuda o consejo, pero no es fácil encontrarla pues vive bajo castro
milenarios o bajo tierra en un castillo de cristal. Es fácil
distinguirla pues lleva siempre un largo vestido blanco de cola como si
acudiera a una ceremonia de boda. Ya que goza de bienestar y fortuna
ningún tipo de halago o favor sirven para recibir de ella consejos o
regalos. Al contrario, suele aparecerse a personas afligidas por alguna
situación difícil de su vida, y a esas personas de condición humilde
otorga sus favores.
MARIMANTA: Es una anciana fea y encorvada que porta sobre su espalda jorobada un saco pidiendo humildemente limosna. Es
conveniente cumplir su deseo porque se trata de la tía del saco, quien
roba niños y los hace desaparecer. Se cree que Marimanta no es del país,
sino que vino de lejos, probablemente por mar en la época de los
celtas. Al menor descuido mete a un niño en su saco y desaparece. Por
eso, si el saco va abultado, detenedla y zarandearla hasta que suelte su
prenda, así liberaréis a la víctima que, de otro modo, nunca más
volveréis a ver. Lo que todavía nadie ha podido saber es dónde lleva a
sus víctimas.
LAVANDEIRA:sorprende
al caminante por la noche mientras lava la ropa invitando a éste a que
colabore. Esta persona ha de hacerlo pues de lo contrario estará
expuesta a serias desgracias. Su aspecto es totalmente común, es como
cualquier otra anciana diferenciándose porque las prendas que lava están
manchadas de sangre. Se cree que esta sangre le pertenece debido a un
mal parto. Se dice que la lavandeira no pertenece al mundo de los vivos.
El modo de liberarse de ella es pasar de largo sin dirigirle palabra
alguna.
Otras meigas:
Meigas chuchonas
(o chupadoras):Son las más peligrosas, y se presentan con distintas
caras o transformadas en vampiros e insectos, como abejorros. chupan la
sangre a los niños y les roban los untos (grasa corporal) para ser
empleados en la elaboración de ungüentos y pociones.
Asumcordas o brujas callejeras:Espias de las gente y vigilantes de quienes entran y salen de las casas.
Feiticeira (Hechicera):Viven cerca de los ríos y riachuelos, aunque anciana, su aspecto no
repele, posee una voz muy bella que con sus cantos hinoptiza a los
chicos que se acercan al río y hace que se vayan metiendo en el río,
donde al fin se ahogarán.
Lobismuller
(mujer loba):Tienen que haber nacido en Nochebuena o Viernes Santo, o
bien ser la séptima o novena de una familia donde todas las hijas son
mujeres.
Vedoira: Es esbelta y agradable en el trato. Posee facultades adivinatorias, y son expertas en contactar con el más allá para decir si alguien fallecido está gozando eternamente en el cielo o si aún penan en el Purgatorio.
Cartuxeira: Son meigas echadoras de cartas, que siempre aciertan en sus vaticinios.
Agoreira: Estas meigas envejecen prematuramente, pero viven muchísimos años.
Para defenderse de ellas y de sus hechizos existen amuletos que pueden colocarse en las casas o colgarse del cuello del afectado. Estos son algunos de ellos:
Colocar una escoba vuelta del revés tras la puerta de la entrada
Llevar un diente de ajo, una castaña pilonga. Llevar una higa (mejor de azabache compostelano) colgada del cuello o unos cuernos de vacaloura (ciervo volante)
Tener en casa tierra bendita de los cementerios o ramas de laurel bendito el Domingo de Ramos
Buscar garras de fiera o dientes de lobo
Poseer
en forma de varitas, colgantes o pectorales, trozos de azabache, ámbar
y distintas piedras capaces de rechazar los venenos y encantamientos.
Tradicionalmente se cree que saltando la cacharela de San Juan tres veces o múltiplo de tres se espanta a las meigas.