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martes, 21 de mayo de 2013

Diez cosas que quizás no sabe sobre el infierno

Diez cosas que quizás no sabe sobre el infierno


Diablo

El nuevo libro del autor del Código Da Vinci, Dan Brown, toma prestado el título y tema de "Infierno", el primero de los tres cantos de "La Divina Comedia" de Dante, que relata el viaje imaginario del poeta italiano al averno. El escritor e historiador de temas religiosos Stephen Tomkins se pasea por 10 puntos interesantes sobre ese mundo de tinieblas.

1. El infierno es cónico

Según las descripciones de Dante, el infierno está compuesto por nueve círculos concéntricos, que se van achicando y enterrando más profundamente en dirección al centro de la Tierra. La condena en cada uno de ellos dependenderá de los pecados que se hayan cometido, con círculos dedicados a los glotones, los herejes, los estafadores.
El punto céntrico de la superficie del cono es Jerusalén. El río Aqueronte recorre el infierno y lo separa del mundo exterior. Fuera de allí, pero aún dentro del paisaje, están las personas que nunca hicieron nada bueno ni malo en su vida. Se les castiga por su neutralidad y están destinados a correr por la eternidad, mientras son perseguidos por avispas y gusanos que se beben su sangre.

2. El infierno es diverso

Dante Alighieri
Dante Alighieri, autor de La Divina Comedia

La imagen moderna del infierno en los dibujos animados, con llamas y horcas para todo el mundo, es trágicamente sosa en comparación con las representaciones medievales. Esta versión moderna es probablemente el legado del poeta inglés John Milton, que en "El paraíso perdido" describe el infierno como "un gran horno", cuyas llamas no ofrecen "ninguna luz, sino más bien una oscuridad visible".
Lo sitúa en el tiempo de Adán y Eva, cuando sus habitantes eran todos demonios. En el infierno medieval explorado por Dante y pintado por Hieronymus Bosch, los castigos son tan variados como el propio pecado, cada uno se adapta al pecado del castigado. En Dante, los sembradores de discordia son cortados en pedazos, los que se quitan la vida están condenados a vivir como árboles, los aduladores nadan en una corriente de excrementos y a los traidores se les come la cabeza el hombre al que traicionaron durante toda la eternidad.
En Bosch, un hombre tiene un arpa que cuelga de su carne, mientras que otro se ve obligado a casarse con un cerdo con toca de monja y otras personas son excretadas por los monstruos.
Este infierno no es una pena fija, sino el fruto de las malas decisiones tomadas durante nuestras vidas.

3. El infierno es subterráneo, tal vez

En la Edad Media, la gente pensaba que el infierno era subterráneo y había leyendas de viajeros que aseguraban haber visto humo a través de agujeros del suelo. Dante estaba de acuerdo y, como suponía que la Tierra era redonda, ubicaba a Satanás en el fondo del infierno, con su cintura en el centro de gravedad de la Tierra.
El infierno de Milton, sin embargo, está lejos de la Tierra. "El paraíso perdido" está situado en los tiempos de Adán y Eva cuando la Tierra todavía era perfecta, por lo que sería incongruente que el infierno estuviera en el centro de la misma. Dante se las arregla para hacer todo el recorrido por el infierno, el purgatorio y el cielo en menos de una semana. Mientras que el Satanás de Milton necesita nueve días sólo para caer del cielo al infierno.

Florencia
El camino al infierno: una calle en Florencia celebra al escritor más famoso de la ciudad.

4. El infierno es congelado

La verdad es que el infierno puede ser bastante sofocante, especialmente el que describe Milton, con cerros, cuevas, playas y pantanos de fuego. Dante tiene un río de sangre hirviendo para las personas culpables de derramamiento de sangre, tumbas de fuego para los herejes y un desierto donde llueven copos de fuego sobre los blasfemos, usureros y homosexuales.
Pero muchos de los círculos de Dante no son de fuego. En el segundo círculo, los lujuriosos son arrastrados por los fuertes vientos, mientras que en el tercero, los glotones están expuestos a aguanieve y lodos. En noveno círculo, el más profundo del infierno, Satanás está cubierto de hielo hasta la cintura. Para el diablo, el infierno siempre es un día frío.
Incluso para Milton, más allá de las llanuras del fuego del infierno, hay regiones de hielo, granizo, nieve y viento, adonde llevan a los condenados a excursiones obligadas. El cambio no ofrece ningún respiro, "pues el frío tiene el efecto del fuego". La variación, de hecho, sólo empeora las cosas.

5. El infierno son los otros (y son reales)

Piedad por el diablo

Milton

Una de las preguntas más perdurables de la literatura es si el lector de "El paraíso perdido" de John Milton (en la foto) está destinado a descubrir a un Satanás compasivo.

La caída de Satanás del Paraíso es una de las secciones más memorables del clásico poema.

Satanás es generalmente aceptado como el personaje más interesante de Milton y siguió fascinando a poetas, sobre todo a William Blake, quien dijo que Milton era "un verdadero poeta, que pertenecía al partido del diablo sin saberlo".

El infierno está lleno de pontífices. El de Milton no tiene a nadie aún, pero seguramente tendrá a una gran cantidad de papas cuando llegue el momento. Incluso para los católicos fervientes, el Vaticano ofrece una gran cantidad de maldiciones.
Dante encuentra a muchos papas en el infierno, como Anastasio II por hereje y Nicolás III por haber comprado la oficina episcopal. El católico erudito Erasmo escribió un diálogo llamado Julio excluido del cielo, en el que el papa Julio II se queda fuera de las puertas del cielo por sus muchos pecados.
Miguel Ángel, en su fresco "El juicio final" en la Capilla Sixtina, muestra a gente real siendo halada al infierno, incluyendo a Biagio de Cesena, el maestro de ceremonias litúrgicas que se opuso a la representación de la desnudez realizada por el artista y es mostrado con una serpiente que se come sus genitales.
El infierno de Dante incluye a muchas personas que conocía personalmente y no sólo a sus enemigos: su amigo y maestro Brunetto Latini sufre el castigo de la violencia porque su vida sexual violentó el orden natural. En lo más profundo del infierno, tres personas reales están siendo comidas eternamente por un Satanás de tres cabezas: los traidores Casio, Bruto y Judas, el peor de todos.

6. En el infierno hay criaturas irreales

El infierno está lleno de criaturas de la mitología pagana. Dante ve centauros y arpías, el Minotauro, y Cerbero, el perro de tres cabezas. Miguel Ángel incluye a Caronte y Minos, el barquero y el juez del inframundo griego. Milton también incluye a Medusa e Hydras.

"El paraíso perdido"
Nos vemos en el infierno: Medusa, el mítico monstruo griego, aparece en "El paraíso perdido".

7. El infierno es el pandemónium

Aunque Pandemónium ("todos los demonios") ha llegado a significar caos ruidoso, se trata de una palabra inventada por Milton para la ciudad capital del infierno, en donde Satanás y sus seguidores se reúnen en un parlamento infernal. Milton también acuñó la frase "se desató el infierno", que no se refería originalmente al caos ruidoso, sino a los demonios que huían.

8. El infierno está cerrado

Dante
Una escena del "Infierno" de Dante, ilustrada por Gustave Doré (1832-1888).

La puerta de Dante tiene la famosa inscripción: "Abandona la esperanza si entras aquí". Esta es sólo la última frase de una inscripción de nueve líneas, que incluye la afirmación de que el reino fue creado por "la suma sabiduría y el primer amor".
En "El paraíso perdido" hay nueve puertas, tres de bronce, tres de hierro y tres de la roca diamantina, y están protegidas por el pecado, la muerte y los perros del infierno.

9. El infierno no está tan interesado en el sexo

Si bien el Cristianismo tiene la mala fama de obsesionarse con la vida sexual de la gente, el sexo no cuenta con un lugar muy destacado en el comportamiento castigado en el infierno.
Es cierto que a Brunetto Latini se le trata con dureza en el séptimo círculo por su sexo "no natural", pero los pecados de lujuria se tratan en el segundo círculo (el primero es el limbo, un lugar bonito para los bebés no bautizados y los no crisitianos libres de pecado), lo que indica que es el menor de los pecados.
Infierno en lego
El artista rumano Mihai Marius Mihu necesitó siete meses y 400.000 piezas para recrear el Infierno de Dante en Lego. Esta escena es la del círculo más interno del infierno.

10. El infierno no es tan bíblico

Muy pocas de estas ideas son de la Biblia. La Biblia se refiere al infierno y su fuego, pero muchos de los detalles son de Dante y han sido extraídos de los mitos griegos y romanos.
La gran mayoría han sido creados por la imaginación occidental medieval. Los artistas cristianos de Oriente nunca compartieron el interés, e incluso en Occidente tuvieron un desarrollo tardío.La doctrina del tormento perpetuo fue propuesta por el Concilio de Letrán de 1215, justo un siglo antes del texto de Dante.
En los tiempos modernos, los cristianos se han vuelto cada vez más escépticos con respecto al infierno. Hay 622 versos en la Biblia (en la nueva versión internacional) que mencionan el cielo y 15 que mencionan el infierno.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Libros asesinos



Libros que matan al leerlos.


El libro suele recibir un elogio unánime: es, después de todo, un instrumento de cultura, de sabiduría, de conocimientos compartidos. No obstante, no todos los libros fueron pensados para compartir un saber ortodoxo, de hecho, hay libros cuya lectura sugiere la muerte. En otras palabras, hay libros que matan, o al menos lo intentan.

Leamos atentamente el siguiente párrafo sagrado:

Si oyes que hombres malvados han seducido a sus conciudadanos diciendo: Vamos a dar culto a otros dioses, consultarás, indagarás, y si es verdad que se ha cometido tal abominación, pasarás por la espada a los habitantes de esa ciudad, amontonarás todos sus despojos en medio de la plaza pública e incendiarás la ciudad con todos sus despojos.


Esta recomendación no proviene de algún texto bárbaro, sino del Antiguo Testamento, más precisamente, del Deuteronomio.

El Malleus Maleficarum, el Martillo de las brujas, obra inquisitoria que denuncia las operaciones de las brujas, señala sin ninguna clase de remordimiento:

La brujería es una traición a la majestad de Dios. Cualquier persona, sea cual sea su rango o profesión, puede ser torturada ante una acusación de brujería, y quien sea hallado culpable, aunque confiese su delito, será puesto en el potro, y sufrirá todos los otros tormentos dispuestos por la ley, a fin de que sea castigado en forma proporcional a sus ofensas.


En este rubro podemos incluir numerosas obras de la inquisición, como: De Daemonialitate et Incubis et Succubis (De los demonios, íncubos y súcubos), De la démonomanie des sorciers (Sobre la adoración demoníaca de las brujas), De Praestigiis Daemonum et Incantationibus ac Venificiis (De la ilusión de los demonios, encantamientos y venenos), por mencionar algunos.

Menos extremista, pero mucho más polémica, es la novela de Goethe: Werther (Werther), señalada como culpable de una fiebre de suicidios que asoló a numerosos jóvenes enamorados, quienes, sostuvieron los detractores de Goethe, cayeron bajo el influyo maléfico de la obra. Según narra Goethe, Werther es un muchacho que, herido en su corazón, decide quitarse la vida de un modo acorde al sentimiento romántico. Esta decisión, claramente estética, de hecho se trasladó a numerosos hombres y mujeres desengañados, quienes se suicidaron siguiendo el ejemplo de aquel volátil y sensible personaje del poeta.

Hace poco una amiga me recordaba el carácter homicida del segundo libro de la Poética de Aristóteles, desde luego, apócrifo, mencionado por Umberto Eco en su novela El nombre de la rosa (Il nome della rosa), cuyas páginas están embebidas en un misterioso veneno que mata a sus lectores. Según afirma el propio Eco, la idea le llegó un tanto forzada, aunque sin dudas tiene algo que ver con un relato del Rey Yunán y el sabio Ruyán, de las Mil y una noches:

Lleno de impaciencia, el rey tomó el libro y lo abrió, pero encontró las hojas pegadas. Entonces metiendo su dedo en la boca, lo mojó con saliva y logró despegar la primera hoja. Lo mismo tuvo que hacer con la segunda y la tercera, y cada una se abría con mayor dificultad. De ese modo el rey abrió la sexta hoja, y trató de leerlas, pero no pudo hallar ninguna escritura. Apenas algunos instantes después el veneno circuló por su organismo, pues el libro estaba envenenado.


Este vínculo con el Una noche y mil noches, traducción literal de aquella obra, señala que quien lee entero el libro de las Mil y una noches morirá en el plazo de un año, asunto que ha puesto a los traductores en un verdadero dilema. Juan Vernet, por ejemplo, reconocido traductor del libro, zanjó el asunto excluyendo las historias de Simbad bajo pretextos poco claros.

Un viejo poema de Calímaco señala un aspecto asesino en una obra de Platón:

Diciendo "adiós, sol", Cleómbroto de Ambracia
se precipitó al Hades desde lo alto de un muro.
Ningún mal había visto merecedor de la muerte,
pero había leído un tratado, uno solo, de Platón: Sobre el alma.


Muchos se han preguntado por qué el pobre Cleómbroto se suicidó tras leer aquel "tratado sobre el alma" de Platón, es decir, el Fedón. Algunos sostienen que no toleró el suicidio de Sócrates, pero otros argumentan que su arrojo se debe a un razonamiento del propio Platón, que señala que es absurdo temerle a la muerte, ya que esta es impostergable.

Si bien hay libros que matan, libros cuya lectura provoca la muerte, o al menos la sugiere, la capacidad homicida de los libros no se compara con la de otros dispositivos, y mucho menos con la de quien es capaz de cederle a un conjunto de páginas impresas sus deseos más siniestros, acaso con la intención de una justificación erudita, desde luego, mucho más elegante que un banal arrebato criminal. 


lunes, 26 de noviembre de 2012

LAS GUARDIANAS NAZIS

LAS GUARDIANAS NAZIS

Un libro rememora las dantescas y sangrientas andanzas de las vigilantes de los campos de concentración


El MAL, con estas aterradoras mayúsculas, existe, late perverso entre nosotros, palpita cruelmente en los genes de la especie, dormita en hogares entrañables donde se cobija la alimaña. Seres, más o menos humanos, más o menos corrientes, se convirtieron en la Europa de los años treinta, en asesinos despiadados, impávidos torturadores, bestias sin límite, en el Gulag, y en los campos de exterminio nazi.
Golpeaban, mutilaban, asesinaban, lanzaban perros furiosos contra los prisioneros, destrozaban los pechos de las detenidas a latigazos, colaboraban en los planes de selección del Dr. Mengele, el Dr. Muerte para sus dantescos experimentos, eliminaban a los niños enfermos, las mascotas, se paseaban a caballo entre los presos desnudos exhibiendo su crueldad, inoculaban enfermedades a los reclusos para observar su comportamiento.... Así se extendió la historia más universal de la infamia en los campos de exterminio.

Terror global nazi

Era el terror global nazi, la solución final, la carnicería sistemática. Pero no era un terror anónimo. Detrás de los asesinatos y martirios sin número se escondían nombres propios, apellidos, biografías casi siempre bordadas a las calaveras de las SS. Y entre esos nombres, tantos, muchísimos, hasta casi cuatro mil de mujeres. 

Guardianas nazis: arcángeles del terror
ABC
Portada del libro



Estos dantescos testimonios son recogidos en «Guardianas nazis. El lado femenino del mal» (Edaf), excelente libro de Mónica González Álvarez (con prólogo del forense José Cabrera), en la mejor tradición de los historiadores británicos que no solo aportan hechos y documentación, sino también sensaciones y emociones.
Aquí no hay generalizaciones, aquí hay diecinueves caras dantescas, ejemplos del terror, porque como la misma escritora explica «es como debería de ser siempre. Conocer no solo la identidad de las víctimas sino también la de sus verdugos. Casos como estos no deberían de ocultarse jamás. Estas guardianas fueron muchísimo más crueles que sus camaradas masculinos. Fueron el brazo ejecutor de los peores crímenes que ha dado la Humanidad. Por ejemplo, "la Bestia de Auschwitz" torturó y mató a más de 500.000 "mascotas" judías. Así denominaba a sus víctimas. La Binz mataba a hachazos a mujeres embarazadas. O la popular “Zorra de Buchenwald” que ordenaba extirpar piel humana tatuada para fabricar lámparas de decoración».

Educadas para el odio

No eran casos aislados, esta gente recibía formación, instrucción y educación para hacer lo que hacían. Ése era el primer paso a seguir para formar parte del personal de las Waffen-SS. El destino inicial era Ravensbrück, también conocido como "Puente de los Cuervos", el principal campo de instrucción nazi. Allí ingresaron más de 3.600 mujeres entre 1936 y 1945. Durante las largas horas de entrenamiento aprendían a impartir dolor extremo, a golpear y apalear con toda clase de instrumentos, a practicar sacrificios, a seleccionar a niños y mujeres, o a realizar los famosos pases de revista donde obligaban a los reclusos a desnudarse y permanecer de pie durante horas. Una vez completada la instrucción eran enviadas a los múltiples campamentos de concentración y exterminio».
Cuando dejaban el «trabajo», la mayoría llevaba una vida «normal» con marido e hijos. «Así es -continúa la historiadora-. Eran mujeres corrientes, insignificantes desde un punto de vista laboral, porque hasta que no se alistaron en la Liga Alemana de Mujeres no tuvieron un especial protagonismo, eran mediocres. Eran analfabetas y la mayoría no había ido ni a la escuela. Y si lo pensamos bien, cualquiera podría haber sido nuestra vecina porque, aparentemente, eran personas normales. Hasta que un buen día se toparon con los ideales promulgados por un Hitler hipnótico que les hizo caer en sus redes. Ilse Koch tuvo tres hijos y aún así disfrutaba fustigando con su látigo a criaturas y bebés hasta la muerte». 

Guardianas nazis: arcángeles del terror
ABC
Hildegard Neumann, especialista en latigazos
  


Mónica González Álvarez las ha clasificado en arcángeles y apóstoles. La denominación merece una explicación: «Ambos vocablos reflejan a la perfección quiénes fueron estas mujeres. Para aquellos que puedan pensar que hay un significado religioso detrás me temo que no lo encontrarán. La palabra "arcángel" representa un "espíritu bienaventurado" de orden medio entre los ángeles y los principados. Por lo que si buscamos una similitud con el caso de las siete supervisoras germanas nos encontramos con unos seres "venerados" por su régimen y que se encontraban entre Hitler (su Dios) y las SS (los principados). Ahora bien, las auxiliares restantes a las que describo como "Las 12 Apóstoles del Reich", serían aquellas que predicaron y difundieron entre sus más fieles seguidores la semilla de la doctrina aria. Sin ellas la figura del Führer jamás se hubiera podido perpetrar un exterminio tan devastador».

Un plan asesino

Más terrible que el sadismo y la crueldad aterra pensar que la mayoría no estaban locas, sino que seguían un plan. «Después de leer las actas de los juicios, una se da cuenta que no solo ellas, sino todos los miembros que componían el Reich, creían fervientemente que no estaban haciendo nada malo, que todo era por el bien de la Humanidad. Limpiar el mundo de la lacra semita les hacía sentirse invencibles. Eran conscientes de la atrocidad y la consternación pero en ningún momento creyeron que estaban cometiendo crimen alguno. De hecho, ninguna se arrepintió de su comportamiento en los campos de concentración, todo lo contrario, se sentían de lo más orgullosas. Imagínese cuando algunas de ellas quedaron en libertad…». 

Guardianas nazis: arcángeles del terror
 
ABC
Irma Grese, colaboradora del Dr. Mengele

Tal era su comportamiento aterrador, que sus compañeros, curtidos nazis «les tenían miedo. Su sola presencia infundía pavor. Imaginémonos a las típicas mujeres de belleza aria, atractivas incluso, pero de talante rudo y mirada sádica, vestidas con botas altas negras y portando látigos, fustas o pistolas. Cuando caminaban por el campamento lo hacían buscando presas a las que torturar y eso se respiraba en el ambiente. Los prisioneros preferían morir en la cámara de gas que cruzar una sola palabra con cualquiera de ellas. Por eso sus camaradas preferían no llevarles la contraria y sus jefes intentaban mantenerlas contentas. Al fin y al cabo, ellas eran las dueñas y señoras de todo aquel horror. Si la Maldad existe, estas guardianas fueron sus principales representantes en la Tierra».